• Bea Fernández

El bebé que ya es: el tabú de la vida prenatal


Estamos en una sociedad en la que lo que no se ve no existe, y eso justamente hace que cosas fundamentales, como la vida prenatal, no se tengan en cuenta. Pero... ¿comienza la vida al salir al mundo o antes? ¿Tenemos influencias o recuerdos de nuestra vida prenatal? ¿Cómo nos pueden afectar?

Muchas familias a las que visito en embarazo o postparto como Doula, o en crianza como Educadora Infantil, se sorprenden al caer en la cuenta de que la vida de sus pequeños ha comenzado mucho antes de llegar a sus brazos, mientras crecían en el útero que ha sido su cuna durante meses.

De hecho, hace poco unos padres me preguntaron directamente en una charla sobre crianza y la influencia prenatal en ella si los bebés recordaban lo que vivían en el útero. Y mi respuesta fue la que ofrezco siempre: recuerdan como bebés, que es diferente a cómo recordamos los adultos. Pero sin duda recuerdan.

En nuestra sociedad, hablar de la vida prenatal es casi un tabú. Reconocer a los bebés como personas antes de su nacimiento es una lucha que llevamos desde hace años, sobre todo las familias que hemos perdido bebés en la etapa prenatal, y que parece tener escoyos casi infinitos en su camino.

Para empezar, reconocer a los bebés como personas desde las primeras semanas de embarazo es polémico porque para gran parte de la sociedad reabre el debate sobre el aborto libre. Pero la realidad es la que es, se esté o no a favor del aborto libre, las investigaciones hablan claramente sobre reacciones, movimientos y una vida prenatal rica y extensa desde edades gestacionales muy tempranas. Y no es ser o no antiabortistas, sino ser objetivos, sin más.

Entonces... ¿cómo es la memoria de los bebés en la vida intrauterina? Es evidente que las conexiones neuronales no son igual de complejas y completas que en un niño de 5 años o en un adulto, pero ya existe lo que podemos llamar memoria. Quizás lo más ajustado sería llamarlo patrón y no memoria.

El cerebro del bebé antes de nacer recibe estímulos (evidentemente diferentes a los del mundo exterior) y aprende reacciones diferentes a ellos. Algunas de estas reacciones vienen marcadas por la de la propia madre que le gesta. Y otras son propias, conforme su cerebro va siendo más complejo.

Así, tenemos bebés que nacen y reaccionan con rechazo o pánico a ciertas voces o sonidos, por ejemplo. O que ante momentos de estrés se bloquean y les cuesta ubicar sus reacciones. Bebés a los que ciertos movimientos les relajan, o algunas melodías. O niños con reacciones extremas cuando alcanzan niveles de estrés altos. O niños que no consiguen disfrutar de nuevas sensaciones... Y entonces lo volcamos todo en el "él/ella es así" sin cuestionarnos nada más.

El bebé tiene una vida prenatal rica y compleja, en la que su cerebro va creando diferentes recuerdos vinculados a sensaciones propias (o de la madre, que desarrolla picos de estrés o de bienestar ante algún estímulo, y esas endorfinas o adrenalina llegan al bebé directamente traspasando la placenta) Y esos "recuerdos" van creando patrones de reacción en su cerebro, marcando mucho de lo que serán sus reacciones de adulto...

No es una teoría nueva ni mucho menos, sino que fue desarrollada por el Dr. Thomas Verny hace más de 40 años y ahora está siendo avalada cada vez por más estudios científicos.

Sí, me voy a permitir aconsejar... aconsejar leer sobre ello, entender su importancia y poder así comprendernos más a nosotros mismos y a los pequeños que están llegando cada día al mundo para criar y crecer mejor.

Bea Fernández, Doula y Educadora Infantil

Equipo SerDoulas

#embarazo #maternidad

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