• Montse Miguel Chana, madre, emprendedora

La maternidad como vía de crecimiento personal


A menudo me pregunto que dejó más huella en mí, si mi primer nacimiento o el segundo. Si, si, nací dos veces; la primera a las 30 semanas de ser concebida, la segunda a las 30 horas de ser parida. La primera tras el agotamiento de mi madre, la segunda tras el incendio de mi incubadora.

Soy de las personas que creen en la causalidad y en la teoría de los puntos, y cuando te cuente mi historia entenderás porqué.

Hace 27 años diseñé y confeccioné mi primer arrullo, un abrazo cálido de felpa de color blanco. Le hizo tantísima ilusión a quien se lo regalé, que pasó a formar parte de una de mis señas de identidad ante las mujeres de mi entorno, pues desde entonces nada más conocer que alguna va a ser madre le confecciono esta acogedora prenda personalizada, para que el primer arrullo con el que acoja a su hijo sea único, como su propio abrazo.

Cuando me quedé embarazada comencé a confeccionar el primer arrullo para mí hija. Un día, cuando lo estaba cosiendo, recibí la visita de mi madre, quien con mucha emoción me contó que fue precisamente cuando ella estaba uniendo las piezas del arrullo que tejía para mí, que imprevisiblemente el parto se precipitó. Mi falta de peso me llevó a la incubadora, y apenas habían transcurrido un día la incubadora se incendió, y fue mi madre la que me salvó. Con este relato el arrullo se llenó de significado, y tomó todo el sentido para mí.

Soy madre de dos maravillosas hijas, y la maternidad los primeros años fue una vivencia tan extraordinaria como desbordante, ya que los interminables horarios laborables, las excesivas responsabilidades y mi entonces bajo nivel de consciencia no me permitían vivir la experiencia con plenitud. Amaba la familia que había formado, pero sentía que tenía que desplegar mi máximo potencial para dar lo mejor de mí, y comprendí que la maternidad podía ser una excelente vía de desarrollo personal.

Comencé a practicar meditación y, con la observación, nació en mi la inquietud por el autoconocimiento. Asistí a numerosos talleres de autodesarrollo hasta que decidí formarme en P.N.L., mindfulness y gestión emocional, con el fin de acompañar a otras personas por el camino que yo misma había recorrido.

Tras finalizar la formación en P.N.L. empecé a diseñar un taller que integrase mis vivencias personales como madre con la formación que había recibido, momento en el que se inicia la gestación de Arrullarte.

Arrullarte engloba toda esta experiencia vital que acabo de narrar. Se trata de un conjunto de programas para madres y mujeres embarazadas, cuyo objetivo principal es potenciar sus capacidades personales por medio del autoconocimiento y desarrollo personal para vivir una mejor experiencia maternal.

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