Navidad en duelo

December 20, 2017

Ya quedan muy pocos días para el pistoletazo de salida de la navidad, nochebuena es el preludio de unas fiestas que no para todo el mundo se presentan de la misma manera.

Durante la festividad por, costumbre y tradición, solemos reunirnos en familia a celebrar días especiales marcados en el calendario, y es justamente en estas reuniones cuando más solemos echar en falta a las personas que ya no están a nuestro lado.

 

Pero cuando te pillan las fiestas en pleno duelo esto se complica un poco más, y si encima hablamos de una pérdida gestacional o perinatal, todo se vuelve una auténtica locura.

Las pérdidas gestacionales normalmente suelen ser un tabú a nivel social, y es muy duro haber perdido a tu bebé con todo lo que eso supone, y que encima le quieran quitar importancia o ni se atrevan a mencionar el tema, o peor aún, que lo mencionen como un suceso más como pueda ser el coger el autobús para ir a trabajar y no vean la importancia que supone para las personas que viven esa pérdida.

 

Cuando tienes una pérdida en las primeras semanas de gestación no sólo pierdes a tu pequeño embrión, con él se van miles de sueños y esperanzas que tenías pensado vivir, y que esa experiencia te niega de golpe y sin preguntarte. 

En estas condiciones elaborar el duelo con todas sus fases es realmente complicado.

En la rutina diaria puede resultar difícil lidiar con ello, pero en las reuniones familiares y sociales a las que te enfrentas en navidad, resulta muy doloroso encontrarte con comentarios poco afortunados para los que no estás preparada emocionalmente a responder.

Así que te callas, porque quieres pensar que nadie quiere herir tus sentimientos, te comes esas palabras que te gustaría decir, y las vomitas en el último rincón de tu casa a través de tus lágrimas, intentando no despertar a nadie y sin querer contarlo, porque no son fechas en las que nadie merece ponerse triste con tus emociones.

 

Cuando la pérdida ha sido perinatal, normalmente has tenido la oportunidad (si es que así lo has deseado llevar a cabo) de tener a tu bebé en brazos para despedirte de él o ella.

Esos sueños de los que hablaba antes se habían materializado y estaban en tu bebé, que pasa de estar en tu vientre a estar en tus brazos por minutos y seguidamente pasa a no estar, y tienes que hacerte a la idea de que nunca más volverás a sostenerlo ni a oler su aroma, ni a verle crecer…Todo se acaba de pronto y para siempre.

 

Y si una pérdida gestacional te cambia de por vida, una perinatal te rompe en dos, te destroza por dentro, te duele en el alma en lo más profundo, y ese dolor te acompaña por mucho mucho tiempo, porque es tu bebé al que has tenido que despedir para siempre, y eso, estemos en el rincón del mundo que estemos, nunca será justo para nadie.

Y cuando llegan las cenas de navidad lo último que quieres es juntarte con un montón de gente, porque el cuerpo , y sobre todo la mente, te piden silencio y reposo.

Y cuando llega la hora de abrir los regalos, no puedes parar de pensar en los que iban a ser para tu bebé.

Y cuando vas por la calle y ves las luces navideñas, sabes que tu bebé nunca podrá disfrutar de ellas.

Y cuando llegan las campanadas y el cambio de año y todo el mundo se besa y se abraza, tú no sabes qué hacer con todos esos besos que tenías guardados para tu bebé y jamás le podrás dar.

Y así un largo etcétera…

Y siempre hay quien piensa que no es para tanto, o que le estás dando demasiada importancia, pensamiento que sale más a la luz aún si tienes hijos anteriores, y no paran de repetirte por duplicado que pienses en ellos y que des gracias por tenerlos. Pero lo que no saben los que dicen esas palabras es que ya lo haces a cada momento, tu amas a tus hijos con todo tu corazón, pero también amas al que se ha ido, y nada te lo va a devolver, nada cubre el dolor de un hijo, ningún hijo sustituye a otro, nadie puede ocupar el lugar de otro. Y duele que pongan en duda tu amor y tu agradecimiento hacia tus otros hijos e hijas.

Así que atravesar un duelo en plenas fiestas navideñas no es fácil. Nunca es sencillo celebrar algo cuando falta alguien importante para ti, pero hacerlo cuando está muy reciente hace que la celebración carezca de sentido y no te deja centrarte en tu dolor para poder sanar. Y cuando se “atraviesan” estos días pensando en el bebé que deberías acunar y que no podrás hacerlo nunca, la magia de la navidad se pierde por completo.

 

Reconocer el dolor por la pérdida ayuda, hablar de ello desde el respeto también lo hace, y dar apoyo con un simple abrazo lleno de cariño cuando no se sabe qué decir supone un apoyo especial para estos momentos.

 

Son fechas especiales en las que muchas personas no pueden disfrutar de las celebraciones debido a los sentimientos que manejan en su interior, así que, todo el año, y en especial en navidad, poner en práctica la empatía causará muchos agradecimientos desde lo más profundo del corazón.

 

Y si deseais informaros sobre las etapas del duelo perinatal y gestacional y conocer mejor estos procesos, espacios como el de Mónica Álvarez o la formación en duelo que ofrecemos en SerDoulas aportan mucha luz en toda esta tormenta.

 

                                                                                               Iris D. Montesinos

                                                                                               Parte del equipo Serdoulas

 

 

 

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