Viviendo rápido nos perdemos...

January 11, 2018

Vivimos en un mundo desnaturalizado e inmerso en la

velocidad, la competitividad y la especialización, en el

que generar necesidades y satisfacerlas se ha

convertido en nuestro objetivo fundamental. Nos absorbe y no nos

permite pensar. Así, poco a poco, perdemos la conexión

con nuestro yo y con nuestras capacidades innatas, las

que tenemos solo por el hecho de ser humanos, hasta el punto de no confiar en

nuestro instinto y depender de otros hasta para lo más

básico. Y es ahí donde la mujer ha perdido su instinto

maternal viviendo embarazo y crianza de una manera

ajena. La mujer primitiva vivía en tribu, conectada con los suyos, con su cuerpo y con su capacidad creadora. Al llegar la madurez había convivido con los embarazos, partos y crianzas de otras mujeres adultas de su comunidad, quienes además la sostuvieron y acompañaron en sus propias experiencias. Pero ahora nuestros núcleos familiares son demasiado reducidos y la mujer cuenta, en muchas ocasiones, solo con ella misma para vivir su maternidad. Y cuando se acerca el parto se hacen más presentes el miedo y la inseguridad, recibiendo a nuestros bebés desconectadas, desempoderadas..., con la necesidad de que nos guíen en esta tan íntima aventura. Pero es posible recuperar aquel sostén entre mujeres, rescatar esa sabiduría ancestral, maternar, parir y criar a nuestros hijos desde el vínculo, el respeto, el apego y la conexión con la naturaleza, liberándonos de los miedos y disfrutando de una experiencia confiada y feliz.

Un bebé lleva toda su vida en el vientre materno, donde todo le viene dado. No conoce la necesidad y el sufrimiento. Se siente protegido. Pero le llega el momento de nacer. El lo sabe. Lo siente. Se ve en la imperiosa necesidad de pertenecer a un nuevo mundo donde todo es diferente. Menos mal que le espera mamá. Su piel, su olor, su voz, los latidos de su corazón, todo es conocido de nuevo, y así se siente capaz y seguro para superar todas las novedades desde el amor. Muchos serán los que nos digan cómo debemos hacer, casi todos con buena intención, pero cuando vivimos la maternidad con conciencia y sin miedos sabremos lo que hay que hacer, porque son innatas las capacidades de criar, vivir y amar.

Existen mujeres que acompañan a otras mujeres durante su proceso de maternidad, ofreciéndoles apoyo e información para que conozcan que existe la alternativa de vivirlo de forma consciente, natural, desde el vínculo, el respeto y el amor y la confianza en uno mismo. Se llaman doulas. Yo soy doula.

 

 

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