¿Qué es un parto respetado?

May 8, 2018

Estamos rondando la semana mundial del parto respetado, en todos los lugares dedicados a maternidad e infancia vemos cómo nos rodean charlas, encuentros, talleres, carteles... todo tipo de eventos y recordatorios de lo que se supone que recordamos/visibilizamos. Pero... ¿qué es un parto respetado?

 

Hace años, cuando di a luz a mi primera hija viva, no tenía el conocimiento que tengo ahora sobre fisiología del parto y la maternidad en general, sobre las opciones existentes y cómo hacerlas presentes en en nacimiento de mi hija... Pero sí sabía lo que era el respeto. Y es que el respeto no es exclusivo del momento del parto y nacimiento, o de la crianza, o de nada que tenga que ver con la maternidad. El respeto es el respeto, en cualquier ámbito de nuestra vida. Y no hace falta ser madre ni profesional de la maternidad para saber lo que es. 

 

Parto respetado a nivel fisiológico

 

Hay una parte física, fisiológica, en la que no voy a entrar porque podéis encontrar mucha información en espacios como la OMS, autores como Michel Odent o Sheyla Kitzinger, y asociaciones como la FAME. El respeto a la fisiología del parto es objetivo. Si intervenimos sin necesidad, no se está respetando. Es así de sencillo. Es un criterio de parto respetado plenamente objetivo.

 

La supervivencia de bebé y mamá no es, por sí mismo, signo de un buen parto.

 

 

Atención respetuosa en el parto

Hay otra parte del respeto en el parto que también es bastante objetiva... Y es el cómo somos atendidas las mujeres y nuestros bebés en este momento. 

Independientemente de que nos pueda sentar mejor o peor algún comentario, hay conductas y comentarios que no son respetuosos. 

Que se ninguneen las decisiones de una persona no es respetuoso, que se adopte una actitud de superioridad sobre otra persona no es respetuoso, que se aprovechen situaciones de sensibilidad para manipular a otra persona no es respetuoso, que se ignoren las necesidades que alguien nos expresa no es respetuoso, que se alce la voz a otra persona no es respetuoso... y todas esas situaciones, y muchas más aún más graves, se han dado por desgracia en partos de muchas mujeres que aún recuerdan el nacimiento de sus hijos con lágrimas de dolor en los ojos, a veces consoladas por otros profesionales sanitarios que han sido testigos o han sufrido en carnes propias, como compañeros, ese tipo de faltas de respeto de quienes han actuado de modo tan poco profesional y cruel. 

Pero tampoco quiero ahondar en exceso sobre este tema que creo que debe ser sacado por otras personas, y contra el que trabajan cada día tanto las mujeres como muchísimos profesionales que no desean que esas realidades se repitan más.

 

Que no haya daños físicos a la madre o el bebé no es, necesariamente, signo de que no hayan sido faltados al respeto.  

 

Donde sí quiero entrar es en la parte emocional, de las sensaciones.

 

Parto respetado a nivel emocional

El ser respetado es algo tan etéreo y tan claro a la vez como un sentir. Podemos hacer algo con todo el cariño y convicción de que es correcto, de que es respetuoso, y no serlo en absoluto para quien lo recibe o quienes nos rodean. Y es que no sentirse respetado es mucho más frecuente de lo que podemos imaginar. Es muy subjetivo, personal, e íntimo en ocasiones: pues no siempre contamos que no nos hemos sentido respetados, a veces incluso por miedo a ser tachados de hipersensibles o "quejicas". 

La frase que para mi puede ser absolutamente irrespetuosa, puede parecer perfectamente correcta a otra persona. Y esa es la parte subjetiva del respeto... Y nos acompaña en todos los ámbitos de nuestra vida, no sólo en la maternidad.

 

Debido a esto, un parto respetado puede ser algo muy variado... La mujer que desea un parto en el hospital de su zona, rodeada de profesionales sanitarios, con medicación, con control permanente y siguiendo instrucciones, podría sentirse poco respetada si la matrona que atiende su parto va a verla poco, no la monitoriza de forma permanente, no le hace tactos o no le da las instrucciones que espera que le den. Y no, no voy a entrar en el origen de la necesidad de control e instrucciones de esta mujer en su parto. Es su necesidad, y no respetarla es exactamente eso: no respetar. 

Y, en otro lugar, una mujer puede sentir que su parto no es respetado si, pese a que ella quiere la menor intervención posible, los profesionales que la atienden están constantemente dándole indicaciones, intentando hacer controles de su situación y la de su bebé, u ofreciendo analgesia que ella no desea ni solicita. 

Ambos profesionales están dejando de escuchar y, por tanto, de respetar. Porque para saber qué es importante emocionalmente para quien tenemos ante nosotros hemos de saber escuchar. 

 

Que hayamos atendido a una mujer en su parto como nos hubiera gustado ser atendidas, no significa haberla respetado.

 

Así, con estas tres visiones... ¿qué podemos decir que es un parto respetado más allá de lo fisiológico? 

Yo os propongo buscar la respuesta en cada una de las mujeres que hayan dado a luz a vuestro alrededor. Simplemente preguntadles: ¿te has sentido respetada tú y a tu bebé?

Escuchemos a las mujeres.

 

 

Bea Fernández, madre, Doula

Equipo SerDoulas

 

 

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