Un bebe nunca se mal acostumbra y satisfacer sus necesidades es fundamental. Un ser humano necesita contacto. Un bebe necesita más contacto. Y según van creciendo, también... Nuestros abrazos les alimentan. Criar es cansado, y hacerlo desde el respeto y el vínculo más aun, pero las recompensas, sobre todo para nuestros hijos, y también para nosotras y nosotros, son inmensas...

 

Nuestros hijos llegan a este mundo predispuestos a la felicidad. Agradecer, reconocer, valorar y validar, empatizar, permitir, ofrecer alternativas, siempre desde el respeto y la admiración necesarias, a estos seres bajitos pero maravillosos que han llegado a este mundo para enseñarnos a vivir mejor y darnos oportunidades para resolver nuestros conflictos personales y crecer como seres humanos. Si su entorno es amable, cómodo, amoroso, entregado, nuestra familia se verá enriquecida y la estabilidad mental de nuestros hijos favorecida. Una ‘educación positivista’  hace que los niños se sientan más seguros y tengan una autoestima óptima y saludable. Una persona positiva capta, interpreta y gestiona mejor la realidad que le rodea. Las etiquetas, la educación impositiva, las discusiones, los castigos, la disciplina sin razón ni emoción perjudican y limitan el desarrollo de la identidad de los niños, no permitiéndoles valorar las cosas, las personas y las circunstancias en su justa medida.

 

Si les y nos acompañamos desde el vínculo y el amor incondicional, y les aportamos herramientas para lograr sus objetivos por sus propios medios, aprendiendo a equivocarse y a aprender desde el error, se sentirán más autónomos y podrán dejar rienda suelta a sus emociones, desde la asertividad y la inteligencia emocional, con la que sin duda nacemos.

 

Según se acercan a la adolescencia llegan el orgullo y la vergüenza, la personalidad retadora, la disconformidad, el aprendizaje en la gestión de los sentimientos y las reacciones, y nos invade el miedo, el desconcierto, la inseguridad, pero no son el enemigo, nos necesitan más aun, si sabemos seguir acompañándoles y sosteniéndoles, aunque ya no seamos sus referentes, aunque ya no nos idealicen, y ahí es cuando debemos darnos la enhorabuena, porque hicimos bien nuestro trabajo, logramos hijos saludables emocionalmente hablando, adolescentes que empiezan a despegar, a conformar su personalidad, empiezan a buscar con determinación e ilusión su felicidad y la de quienes les rodean.

 

 

 

Pues bien, qué mejor manera para lograr esto que volver a la tribu, porque nuestro origen y el origen de la crianza respetuosa y la gestión emocional familiar saludable están ahí... Y por ello os invito a crear esta tribu tan necesaria con mi próxima actividad vivencial para familias, dónde compartiremos, aprenderemos y aportaremos sobre maternidad, crianza y familia.

 

'Círculo de familias' en 'La escuelita', centro Montessori de Majadahonda, Madrid. Encuentros mensuales presenciales, chat de whatsapp 'full time'. Imprescindible reservas, aforo limitado.

 

rakavilla@yahoo.es

606175699

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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