Violencia obstétrica o cómo vulnerar los derechos de la mujer.

September 25, 2018

No hay nada que supere más la ficción que la propia realidad, en este caso la realidad del trato que se les da a las mujeres y ya sus cuerpos, en especial durante los procesos de la maternidad, por parte de una parte del personal sanitario.

Parece una aberración, ¿verdad?

Pongámonos en situación... Imagínate que vas al dentista a empastarte una muela, te sientas en el sillón, te piden que abras la boca para hacer el procedimiento y antes de que hayas terminado de abrirla el dentista te corta un carrillo de un tijeretazo porque dice que así tiene mejor acceso a la muela y tarda mucho menos, que no te preocupes porque no tiene consecuencias y te va dejar una boca preciosa luego de coserte... ¿Locura? Pues es una locura que se convierte en realidad en no pocas ocasiones en los paritorios de todo el mundo, al aplicar intervenciones sin permiso, explicación ni justificación. Intervenciones que vulneran los derechos de las mujeres de parto y que en ocasiones tienen secuelas físicas y psicológicas muy graves. 

 

Mi cuerpo que ya no es mío

 

Los cuerpos, y en especial los genitales femeninos, parece que pasan a formar parte del patrimonio de la sanidad cada vez que se enfrentan a una revisión o a un proceso físico como puede ser el parto. Se está medicalizando tanto estos procesos, que las mujeres se sienten intensamente vulnerables y pierden la capacidad de poder decidir sobre sus cuerpos, ya que el sistema les roba la autonomía que poseen sobre ellos, lo que comienza muchas veces con la falta de aportación de información real.

Cuando influyen de forma tan invasiva en tus decisiones (que al final no son tuyas, sino del profesional que te atiende en ese momento) se pierde la capacidad de formar parte del proceso, y sucede  que desde el comienzo del embarazo, pasando por parto, posparto, lactancia y revisiones posteriores se pierde la meta personal de cada una, y llegas al final con un montón de intervenciones innecesarias en las cuales no te han tenido en cuenta para nada.

Para romper con toda esta oleada de violencia obstétrica, se debería empezar por la consulta del especialista, por abandonar el trato paternalista e invitar a la mujer a ser la dueña de su proceso y a tomar sus propias decisiones. Se han normalizado tanto los tactos, la aplicación de oxitocina o las episiotomías, que muchas veces las preparaciones al parto de una gran mayoría de hospitales lo que hacen es aleccionar a las pacientes (mal llamadas pacientes porque se deberían considerar clientes)) para que cuando llegue el momento del parto sean plenamente sumisas y no se cuestionen más allá de lo que les han dicho, sin conocer que este tipo de practicas invasivas con el cuerpo de la madre y del bebé no se realizan en países en los que se respetan los procesos fisiológicos como lo que son, sin patologizar la situación para dar pie a tantas intervenciones.

 

La violencia obstétrica en cifras

En el año 2015 se publicó un informe sobre la atención al parto y nacimiento en el sistema Nacional de Salud de nuestro país, en el que se deja patente que los protocolos hospitalarios obedecen a las ganancias económicas de los mismos y a un desinterés total por el bienestar femenino y neonatal. Si la OMS recomienda un 10% de inducciones aquí se realizan un 19,4%  en las que una mayoría coinciden con puentes y el inicio de periodos vacacionales. Las recomendaciones de la OMS también advierten de no sobrepasar el uso de oxitocina en un 10% de los partos, recomendación que en nuestro país no cala ya que se usa en el 53% de los partos, sin tener en cuenta los riesgos existentes para mamá y bebé, incluyendo la muerte fetal y materna. Pero nos interesa ganar tiempo y no importa lo que haya que hacer para ello ni las consecuencias de estos actos, ya que previamente hemos omitido esta información para que no nos reclamen con su uso, incluso hemos dejado de informar a la mujer dela medicación a la que la estamos sometiendo.

 

Como dato curioso aportar que la oxitocina sintética es el único medicamento sobre el que no se tiene control alguno en nuestro país del suministro, no se encuentran datos de las cantidades que se consumen en España al cabo del año, lo que demuestra el uso desproporcionado que se hace de ésta, medicación que se usa sólo y exclusivamente en el cuerpo de las mujeres, ¿nos da este dato alguna idea sobre la misoginia que se aplica en medicina al omitir las cantidades de su uso?

 

Podemos citar gran cantidad de intervenciones que se llevan a cabo durante el parto, de las cuales la mujer con frecuencia no es informada, o se realizan sin su consentimiento: Uso de oxitocina, episiotomía, maniobra de Kristeller, exceso de tactos vaginales, ecografías por encima de lo necesario, negación a tener ecompañante/s durante el parto o en ciertas pruebas e intervenciones, obligación de parir atada en un potro en vez de en posición posición fisiológica, inmovilización con monitores continuos, rasurado y enema por protocolo, rotura de bolsa amniótica...y un largo etc del que quiero rescatar una en especial: la episiotomía.

Por suerte, cada vez más profesionales informan de que el desgarro natural es mucho mejor que la episiotomía, y dejan el tiempo necesario que necesite la mujer para dilatar sin ejercer el corte de los labios vaginales para poder acceder al bebé y sacarlo sin "malgastar" más tiempo. Los bebés nacen, no necesitan ser arrancados de las entrañas de sus madres y para ello hay que estar dispuesto a dejar el tiempo necesario para que se produzca el nacimiento de forma natural.

Hay ocasiones en las que la episiotomía está justificada, pero no es el caso del 52% de la población femenina que pare en hospitales públicos españoles, lo que supone más de 150.000 mujeres que al año son mutiladas vaginalmente, muchas sin previo consentimiento y con su posterior salud sexual y social afectada debido a esta práctica. Cuando encima al cierre de la herida se le aplica "el punto del marido" como publicó el país hace unos días en este artículo, la sangre empieza a hervir ante tal falta de respeto por los derechos básicos de la mujer como persona.

 

Estas cifras, de fondo, nos están diciendo que más de la mitad de la población femenina no sabe parir, que los cuerpos de las mujeres después de estar dando vida durante millones de años, ahora no saben hacerlo y necesitan la intervención de terceros.

A todo este tipo de prácticas físicas le sumamos el trato paternalista que nos ofrecen, el rechazo de los planes de parto que se presentan, el lenguaje ofensivo de las personas que nos atienden ("es que no sabes empujar" o " no grites que cuando lo hiciste bien que disfrutaste") y que a día de hoy se sigue escuchando, la negación de la evidencia científica cuando se presenta en la consulta, el ignorar la palabra de la mujer en presencia del marido...y un sin fin de malos tratos que culminan la definición de violencia obstétrica.

 

Consecuencias psicológicas y emocionales

Cuando todo este tipo de prácticas se llevan a cabo y la mujer es consciente de ello, muchas veces se encuentra con la presencia del duelo por todo lo que pudo haber sido y no fue. Casos de cesáreas "innecesareas" o de cascadas de intervenciones que terminan minando a la mujer, luego sobrevuelan a nivel emocional y también social, cuando todo el mundo te dice que tú y tu bebé estáis vivos y eso es lo importante, y por dentro hay emociones que no encajan, porque efectivamente estáis vivos pero no estáis bien precisamente.

Otras muchas veces no se es consciente de esa violencia hasta pasado un tiempo, incluso años, porque se ha normalizado tanto el no dejar elegir a la mujer en sus procesos que muchas no entienden lo que les sucede a nivel emocional hasta que no toman consciencia de la situación. Ambos casos son igual de graves y en aquellos en los que nunca se tiene el poder sobre el propio cuerpo son especialmente aplastadas por la vulneración de sus derechos sin llegar a alzar la voz en ningún momento, ya que el sistema les borró la determinación de poder hacerlo.

 

Las opciones ante la violencia obstétrica

Cuando esto sucede tener tribu en la que poder refugiarte es una buena medida, así como el uso de terapia con una psicóloga perinatal( Asociación Española de psicología perinatal) y, en caso de ser necesario, un buen asesoramiento legal para poder tomar medidas contra el hospital y el profesional de referencia( Lorena Moncholi, Femlegal, Marta Busquets ) La Asociación El Parto es nuestro posee un observatorio de violencia obstétrica de referencia a nivel estatal.

Poco a poco van surgiendo denuncias que derivan en juicios con sentencias a favor de la mujer, y la falta de respeto hacia el cuerpo y genitales femeninos va teniendo su castigo legal y también social.

 

Queda mucho por hacer, quedan muchas mentes que remover, y muchos profesionales sanitarios con un ego demasiado grande a los que recordar los derechos humanos existen también para las mujeres.

 

Como sociedad debemos condenar este tipo de prácticas, saber reconocerlas y pedir información y consentimiento de todas ellas, porque somos dueñas de nuestros cuerpos y nuestros procesos, no permitas que nadie te los robe.

 

 

Iris D. Montesinos

Integradora Social, Doula en formación, Asesora de Porteo y madre

 

Bibliografía: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (2015), Estadística de Sistema de Información de Atención Especializada (SIAE), Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad Organización Mundial de la Salud (1985), Recomendaciones de la OMS sobre el nacimiento, Declaración de Fortaleza, Tecnología apropiada para el parto, Lancet Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Observatorio de Salud de las Mujeres (2012), Informe del Estado de Situación de la Atención al Parto Normal en el Sistema Nacional de Salud Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (2011), Estadística de Conjunto Mínimo Básico de Datos (CMBD) Dirección General de Salud Pública y Participación. Consejería de Salud y Servicios Sanitarios del Principado de Asturias (2010), Atención maternal y neonatal. I Encuesta de opinión. Informe de Resultados. Septiembre 2010 Euro-Peristat (2013), European Perinatal Health Report: Health and Care of Pregnant Women and Babies in Europe in 2010 Ministerio de Sanidad y Consumo (2007), Estrategia de Atención al Parto Normal en el Sistema Nacional de salud.

 

 

 

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