Familias numerosas y porteo: buscando el equilibrio.

October 2, 2018

 

Que cuando te conviertes en madre te faltan brazos y horas al día es un hecho...pero si a tu prole se le van sumando preciosuras todas con ganas de colo, de mimos, de contacto porque al fin y al cabo han llegado a este lado del mundo para eso, pues la ecuación a veces no resulta: con las exiguas ayudas para familias numerosas no vienen un par de horas extra o un tercer brazo.

 

Los bebés se han pasado meses en una barriga confortable, en un medio calentito y adaptado a sus necesidades y un día están fuera y todo es nuevo, salvo el recuerdo del cuerpo de su madre, los latidos de su corazón, las voces más familiares, necesitan contacto para seguir creciendo, contacto para ir explorando el entorno que les rodea con la certeza de estar en lugar seguro, para eso está nuestro cuerpo, nuestro regazo, nuestro pecho, nuestros brazos, pero a veces no es suficiente.

 

Yo llegué al porteo de casualidad con mi segunda hija, estaba en una mercería con el mayor que entonces no llegaba a los tres años y la pequeña en el carrito, el espacio era pequeño, había mucha gente y la silla parecía invisible para los que pasaban tropezando con ella, pero a la vez una golosina para todas las que querían toquetear a mi preciosa y sonriente bebé, me agobié y la tarde siguiente estaba comprando mi primera mochila para poder llevarla a ella bien cerquita y atender al hermano, pensaba que la utilizaría puntualmente para recados y poco más pero lo cierto es que se fue convirtiendo en una extensión de nuestra familia.

 

Para cuando llegó la tercera a nuestras vidas yo me estaba formando como asesora de porteo entre otras cosas y la porteé desde su sexto día de vida hasta ahora...cuando se deja que cada vez es menos.

 

 

El porteo ha sido la herramienta que me ha permitido tiempo con cada hijo sin descuidar las necesidades de los demás, la herramienta que me ha devuelto mis manos para poder dar el pecho mientras paseábamos, para poder llenar la bañera para los mayores, para descubrir los lugares a los que con carrito no llegaríamos, para jugar con la plastilina o leer con la pequeña a mi espalda, y ella ha sido partícipe así de nuestro día a día, de lo cotidiano y de lo extraordinario, se ha sentido libre para dormirse en mi espalda si el cuerpo se lo pedía y me ha susurrado sus primeras palabras al oído. 

 

He utilizado todo tipo de portabebés, con lluvia, viento, sol y hasta ciclogénesis explosivas tan propias de estos lares, he porteado durante horas y he pasado días sin hacerlo si otros espacios sustituían mi cuerpo.

 

No hay un portabebés ideal, no hay un portabebés mejor, no creo en los dogmas absolutos del porteo más allá de las condiciones que hacen que el porteo sea seguro primero y ergonómico después, así que siempre recomiendo buscar aquello que mejor se adapte a nuestras necesidades, nuestros ritmos, nuestros cuerpos y nuestros bebés.

 

Seguiremos hablando de porteo pero al igual que se ha puesto de moda hablar del "slow life" permitidme que sea una mamá slow...sin presiones, sin afirmaciones categóricas, sin todo o nada, una mamá que quiere criar desde cerca y poco más.  

 

 

Síguenos en Facebook
Síguenos en Twitter
Please reload

Entradas destacadas

Carta a una mujer, de una doula

November 20, 2017

1/1
Please reload

Entradas recientes

July 24, 2019

July 4, 2019

Please reload

Archivo