Cesárea y postparto: la realidad que no se cuenta

April 3, 2019

 

Hace un tiempo, hablando con una amiga embarazada sobre una hipotética cesárea le dije: "y llévate Aero Red o pídelo por si acaso, porque aquello es un escándalo", nos reímos un rato sobre el tema pero recordé los momentos tan absurdos que había pasado en el hospital tras mi primera cesárea.

 

Lo cierto es que las cesáreas siguen siendo esas grandes desconocidas pese a que este país supera en un 70% la tasa de cesáreas recomendadas por la O.M.S, que indica que el porcentaje de estas intervenciones no debe sobrepasar el intervalo de entre el 10 y el 15% de los nacimientos y en nuestro país está entorno al 25%: uno de cada cuatro nace por cesárea y lo que es más preocupante, la tasa se ha duplicado desde el año 2000.

 

Los factores que llevan a ese incremento del número de cesáreas son multifactoriales, y no es de lo que quería hablar hoy, hoy quería hablar de lo que viene después y que no se nombra, no se cuenta, no se ve...aunque las cosas estén cambiando.

 

Se habla cada vez más de cesárea "humanizada", no es un término que me guste especialmente, pero sin entrar en debates sobre los términos, el protocolo de atención a cesáreas busca que sean cesáreas en las que puedan participar acompañantes, que se lleve a cabo el "piel con piel" tras la intervención, apoyar la lactancia materna con primeras tomas incluso en quirófano, pero eso no ocurre en todos los centros ni es posible en todas las situaciones pero lo que sí ocurre en todos los casos es que una madre quiere cuidar pero sigue necesitando muchos cuidados.

 

La cesárea es una cirugía mayor abdominal, sin embargo, creo que no me equivoco si digo que muchas de las que hemos pasado por una cesárea, o tres como es mi caso, nos sentimos un poco en el limbo: no somos tratadas igual que las mujeres que han pasado por un parto vaginal, pero tampoco igual que los demás pacientes que han pasado por una cirugía. 

 

Las recomendaciones son vagas y poco te explican del procedimiento, si es una cesárea de urgencia aún menos, pero para cualquier intervención médica te explican lo que te van a hacer ¿cierto? Vas a la consulta de cirugía unos días antes y te dicen "te vamos a hacer esto o aquello, reconstruimos por aquí, cosemos por allá, te sentirás así, tendrás que estar de baja tanto tiempo"... en el caso de las cesáreas esto no siempre ocurre, no tienes esa reunión previa donde te expliquen en qué consiste la intervención y en las clases de preparación al parto "al uso" se suele o bien obviar o bien pasar muy por encima, no vaya a ser que nombremos "a la bicha" como dicen por mi tierra. 

 

Así que al mismo tiempo que recibes a tu bebé, tienes que enfrentarte a tu cicatriz, a su parte más visible, pero también a la que te deja en el alma... y en el cuerpo, en tus fuerzas, en tus ganas, en tus expectativas.

 

Evidentemente, cada una tenemos una tolerancia diferente al dolor y las incisiones e intervenciones pueden ser muy distintas, algunas se encontrarán mejor y otras como si un camión les hubiera pasado por encima, sin poder apenas levantar los brazos pero queriendo abrirlos para ese bebé que ya está aquí y que la necesita, pero ella también necesitará de otros brazos para levantarse y para lidiar con todo lo que el postparto inmediato conlleva: distensión abdominal, loquios, subida de la leche, retención de líquidos y un largo etc; pero además, es probable que tenga que oír por parte de los profesionales que la atienden, del entorno, allegados, familia y amigos la frase tantas veces repetida: ¿cómo que te encuentras sin fuerzas? Si lo tuyo ha sido el camino fácil, si no sabes lo que es parir...y lo mismo que te tiran los puntos, te tira el alma...

 

En ninguna de mis tres cesáreas vino nadie del equipo de cirugía a explicarme cómo se había desarrollado todo, en mi primera y en mi segunda cesárea me vieron dos matrones antes de la intervención, en la tercera no tuve esa suerte... y después de las cesáreas ya no los volví a ver, ni en planta, ni al alta... Me fui para casa después de varios días de ingreso, con apenas un "ves a tu enfermera a revisar los puntos" pero esta es mi experiencia personal y quiero creer que no es así en todos los casos, sin embargo una vez en casa tienes que hacer frente a tu nueva situación con el abdomen dolorido y el cansancio propio de una cirugía.

 

Si algo aprendí de aquellos días fue a pedir ayuda, siempre he sido muy resolutiva, muy independiente, muy fuerte...por suerte mi corazón estaba en paz, pero mi cuerpo no tanto y me faltaban a menudo las fuerzas para las visitas, los paseos, las citas médicas y pedí: pedí comida, pedí brazos, pedía ayuda para ducharme, pedí que se ocuparan de la logística, las compras, la casa mientras acurrucaba a mis pequeños en mi pecho, fueron muchas horas de brazos, las recuerdo casi infinitas...así que hoy sólo os digo que además de aero red, pidáis, deleguéis, confiéis en los que os acompañan para poder curar todas las cicatrices: las de la piel y las del alma.

 

 

Rocío Galano

Doula y Asesora de Porteo

Creadora de Mamappola

 

 

 

 

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