La importancia de la forma en que nacemos

Al hablar de nacimiento, hablamos de parto, sí, pero también de gestación, embarazo y crianza temprana. Hablamos de la fisiología, de lo emocional, de los sentimientos de las herencias genéticas. Tantas maneras de nacer como de vivir.

 

Si nos ceñimos a la parte fisiológica, hablamos del proceso del parto que se desencadena entre la semana 37 y la 40, que consta de preparto, dilatación, expulsivo y salida de la placenta. Entonces podemos hablar de un parto sin complicaciones. Los partos que suceden antes de ese tiempo son considerados prematuros (o a término temprano).

 

Durante el parto vaginal, el niño recibe en el canal de parto gran cantidad de microorganismos beneficiosos, que fomentan una óptima puesta en marcha de su sistema inmunológico, una primera "toma de contacto" fundamental para las defensas del bebé. 

 

Si el trabajo de parto no es espontáneo, y la salud de la mamá o del bebé lo requiere, puede necesitarse la inducción, para provocarlo. Una decisión evaluada entre la madre y el equipo médico. Los partos inducidos en España rondan el 30%.

 

La cesárea es otra forma no espontánea de nacer. Una cirugía que implica anestesia. En los últimos años se verifica un gran incremento de nacimientos por cesárea en nuestro país, y la Organización Mundial de la Salud ha alertado de los riesgos de su uso. En un parto por cesárea, el niño adquiere una microbiota ajena, procedente de quienes le asisten y del quirófano, que no le beneficia y que puede ser origen de deficiencias en su sistema inmunológico. Y tal es la importancia de esto, que en algunos hospitales se recogen y aplican los fluidos vaginales de la madre en el recién nacido por cesárea, para compensar dicha pérdida.

 

Otros factores, como la administración de fármacos durante el parto, tanto a la madre como al pequeño, pueden alterar la microbiota natural que recibe el bebé en su nacimiento.

 

Los métodos no naturales implican riesgo en sí, y por ello solo se practican, o así debe ser, cuando el personal sanitario asistente tiene razones médicas para considerar que la salud de la madre o del niño están en juego.

 

 

 

Desde lo emocional, las circunstancias de tu nacimiento son tu guion para la vida. Un guion general, tamizado en cada caso por otras circunstancias. Conseguir que este guion se desarrolle de la mejor manera posible, pasa por tomar consciencia de ello, aceptarlo y gestionarlo.

 

Con un recibimiento amoroso, consciente, deseado, acogido, elegido, afectivo, calmado, respetado, darás a tu hijo lo mejor ti mismo.

 

Nuestro parto imprimió en cada uno de nosotros una huella profunda de la que, sin duda, guardamos memoria celular, y que de alguna manera modeló aspectos de tu identidad, de tu personalidad.

Así serás más o menos luchador o apático, más lanzado o inseguro, rabioso, tímido, culpable, miedoso, seductor, etc.

 

Los nacidos por cesárea suelen ser ambiguos y necesitados de ayuda, los que vivieron su nacimiento demasiado anestesiados tienden a vivir en la ensoñación, los que nacieron excesivamente intervenidos se sienten en constante daño, si hubo vueltas de cordón es posible que sientas que para vivir debes luchar, los que vienen de una inducción puede que sientan que dependen de un empuje externo, los prematuros suelen ser apresurados y los tardíos muy relajados…

 

Existen herramientas que nos ayudan a acceder al recuerdo de nuestra primera infancia y nacimiento, información inconsciente que aflorará para aliviar, reconocer, perdonar, agradecer, comprender y avanzar al fin.

 

Los profesionales sanitarios y no sanitarios que se dedican a lograr embarazos y nacimientos más respetados y acordes con madres y bebés, están trabajando en el origen de la experiencia humana para hacerla más consciente, amorosa y armónica, lo que conlleva enormes beneficios.

 

La Plataforma Pro Derechos del Nacimiento, lleva casi 20 años pidiendo a la sociedad civil y médica, que se plantee la forma en la que se gesta y recibe a los bebés, por la responsabilidad social que ello implica.

 

Un parto respetado es aquel que se desarrolla según la madre desea, desde la decisión informada, y hasta donde su salud y la de su bebé lo permitan. Es esencial poder confiar en uno mismo, en el bebé que gestamos y en los profesionales que asistirán y acompañarán todo el proceso, desde la gestación hasta la crianza.

 

No en balde Michel Odent nos dice que "para cambiar el mundo, primero debemos cambiar la forma de nacer".

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