Somos animales. Racionales, evolucionados, sofisticados, diferentes... califícalo como quieras, pero es lo que somos. Así que lo más natural es criarse y crecer con alguno de ellos como compañeros, además de los de nuestra especie.

 

Desde los que consideramos mascotas, hasta los que son de granja o no tan habituales para tener en casa, mientras que les tengamos en un entorno seguro y saludable, serán bienvenidos. Los hogares con mascotas son hogares felices.

 

Cuando los bebés se reconocen en un igual, reciben un estímulo muy aportador. Y según van creciendo reconocen en él a un amigo y compañero leal y amoroso en quién confiar y con quién divertirse, y así nunca se sentirán solos. Aprenden desde el respeto, el vínculo, el amor incondicional, todos valores fundamentales para una vida plena.

 

 

 

Para poder disfrutar de la convivencia con animales en familia, es fundamental inculcar el amor por los animales y cuidar de ellos como a uno más de la familia. Cuando adquirimos un animal que no sea por soledad, ni por capricho ni por moda. No son un regalo de Navidad o cumpleaños, que podamos devolver. Vinieron para quedarse y deseando dar y recibir amor. Son un ser vivo que merece el mismo respeto y atención que nosotros.

 

Comen, duermen, enferman, sienten, disfrutan, sufren, se emocionan, se expresan y requieren de vínculo, afecto y sostén, quizá en mayor medida que cualquiera de nosotros, porque ya no están con sus iguales. Cada animal tiene sus características específicas y sus necesidades concretas, y debemos reconocerlas y satisfacerlas.

 

Los animales son fieles por naturaleza. Nunca te pedirán la separación. Puede requerir independencia, pero siempre vuelve al hogar, porque también es su hogar.

 

Es posible que muestren comportamientos inadecuados, pero si les enseñas bien y con cariño, se corregirán. Nunca les agredas. Les haces daño y les da miedo. Háblales, que te entienden. No les hagas o digas nada que no querrías para ti y los tuyos.

 

Cada vez está más normalizado en la sociedad el viajar con animales, así que, seguro que encontrarás la opción más adecuada para compartir también tus vacaciones con ellos, como otro miembro más de la familia.

 

Pero, por favor, no les abandones. No les hagas sufrir ni pongas su vida en peligro. Siempre hay alternativas. Enseña a tus hijos con tu ejemplo. Los animales son excelentes amigos y de ellos podemos aprender muchísimo, si les damos oportunidad.

 

Disfruta de la convivencia en familia con tus mascotas, que os recompensará con creces.

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